A mi hermano José Antonio
Moriste donde naciste,
en un pueblecito de Soria:
El Burgo de Osma, su nombre,
—dos hitos, guarda su historia—.
Tu vida creció en otro lado,
en ese pueblo de Olmillos;
entre la escuela y los juegos,
junto con otros chiquillos.
Niño de grandes actitudes,
—físicas, también mentales—,
alto cociente, alma sensible,
y brillante entre tus iguales.
Del País Vasco vinieron
a invitarte para estudiar;
tú tenías trece años…
¡y nada debías pagar!
Tu sueño no fue posible
por tu entorno familiar;
pues el campo te esperaba
y en él tuviste que trabajar.
No te gustaba el arado,
solo el libro y la pluma;
yo aún conservo los trazos
de tu atractiva—escritura—*.
Ayudabas y aprendías,
como auxiliar del secretario;
y entre el campo y la oficina
ibas forjando tu ideario.
Una enfermedad te truncó
a los veinte años de vida;
dejaste de ser quien eras,
¡tu familia lloró esa herida!
Cuarenta y un años estuviste
en residencia, protegido;
allí, en El Burgo de Osma,
—y nunca de tu familia: olvido—.
Año dos mil veintiséis,
Era sí, un doce de enero;
a otro mundo te llevaron…
¿Al infinito? A eso me refiero.
02/02/2026
JUAN GARCÍA INES
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