sábado, 25 de julio de 2026

Muerte por ambición

 

                   Muerte por ambición


Si el que declara la guerra

fuera el primero en la fila,

con la muerte en la pupila

y el lodo sobre la cara...

¡pues otra decisión tomara!

Pero viven protegidos

y jamás serán heridos;

ellos, con su «mando y ordeno»,

solo ven el dolor ajeno

en los soldados caídos.

 

—¡No a la guerra! —clamo al cielo—.

Si la quieren, ¡luchen ellos!

Los de los blancos cuellos,

y que se embarre su traje;

paguen y sufran ese peaje.

Así cambiarían de opinión

al sentir esa emoción;

«¡No a la guerra!», gritarían,

pues morir no desearían

esos «guerreros de salón».

 

No, y mil veces digo: ¡no!

Que no te arrastren a la muerte

los lobbies de la clase dirigente

con sus intereses ocultos.

¿Qué importan los difuntos?

Esos individuos miserables,

con fines inconfesables,

en esta vejada y sufrida tierra

lanzan declaraciones de guerra

con argumentos inexplicables.

 

Digo y digo: ¡basta ya!,

y fuerte gritaré un aleluya:

¡que esta masacre concluya

para bien de la humanidad!

Que nunca muera la verdad;

y el que la guerra quiera...

que algún balazo sintiera.

Pero digo: eso no ocurrirá,

pues al frente nunca irá.

¡Y quien ordena, vaya y muera!


 


13/03/2026

                                    JUAN GARCÍA INES

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