UN Sueño en la Espesura
con cuidado en cada paso;
miraba al suelo, por si acaso,
por peligros inconcretos.
La selva guarda secretos
que no puedo controlar...
Y de tanto vigilar,
nunca llegué a mi destino:
—se me perdió el camino—,
ya no podía ni andar.
De pronto, aparece un león
con su melena y rugiendo.
¿Qué me estará diciendo?
Pero atacarme no quiso.
Yo le vi muy indeciso:
al gran rey de la espesura,
que mi muerte no procura.
Yo solo quería esconderme,
de su mirada perderme
y que acabe la aventura.
El león se fue alejando
y mirar... miraba al cielo.
Los pies no tocaban suelo;
vi un águila sobrevolando.
Con sus garras atacando,
quise la voz levantar
pero no pude gritar;
y, sintiendo un escalofrío,
era el segundo desafío
en aquel mismo lugar.
Sin poder dar ni un paso,
hay gorilas a mi lado;
un roedor, allí colgado,
juguetón hacía el payaso.
Y yo, sumido en el fracaso,
pensando qué debo hacer
si el miedo vuelve a crecer...
Pero mi mente no me guía,
el cuerpo no respondía
ni la fiera me fue a comer.
Entre suspiros y miedo,
en una selva desconocida,
de verdes ramas vestida,
y de matorrales muy altos.
No cesaban los sobresaltos;
y con el pulso acelerado,
de sudor frío impregnado,
la luz del alba asomaba...
A mi mente la despertaba
de este, mi sueño agitado.
15/03/2026
JUAN GARCÍA INES
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