Versos que bajan del Urbión
AL DUERO
Corre que corre su agua,
desde el Urbión va bajando;
va su secreto contando
entre piedras y entre pinos.
Va abriendo nuevos caminos
con un susurro que canta:
al hielo mudo le aguanta,
¡y llegar quiere al destino!
Busca un momento de calma,
en el pantano es muy manso;
allí se ofrece un descanso
a su fatiga de río.
Recobra fuerzas con brío
entre la niebla espesa
y el frío —que no le pesa—,
que le da besos de rocío.
Zigzaguea y va corriendo
por esos campos de Soria;
el Urbión se vanagloria
y, desde la Laguna Negra,
baja el agua, pensativa,
descendiendo a la deriva
abriendo cauce en la tierra.
En su ribera, la escarcha,
blancas flores en su orilla,
que el sol, marchita si brilla
y dando luz a su marcha.
Cogiendo agua se agiganta,
se siente al fin muy crecido;
por su cauce, agradecido,
a sus tierras amamanta.
Sigue el Duero su camino
regando campos y amores;
con sus labios de colores,
y con sus remansos de paz.
Es muy digno de admirar
a este incansable viajero;
y va susurrando desde luego
desde el Urbión hasta el mar.
09/03/2026
JUAN GARCÍA INES
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