lunes, 4 de julio de 2016

EL MOSQUITO TIGRE Y LA LUCIERNAGA

                   El mosquito  TIGRE y la luciérnaga
La noche se iba acercando por el camino de la oscuridad y el silencio,  el calor sudaba dejando gotas de rocío y los pies miraban para no pisar algún reptil, la luna se quedo dormida, todo era negrura.
De pronto fulge un punto de luz entre un verde claro y un ligero amarillo, estaba estático. Esa lámpara fulgente era una luciérnaga y…..! Sentí que estaba dialogando con el mosquito tigre, Mira decía el mosquito yo no puedo dormir porque tú me deslumbras  y como sigas así te clavare mi aguijón- Ya sé que eres muy malo que vas picando a las personas y tu picadura es muy dolorosa y a los niños haces lloran y a ti no te da pena.. Mira decía el mosquito yo de algo tengo que vivir y no me importa el sufrimiento de los demás…Pues yo decía la luciérnaga me alimento de cosas y no hago daño a nadie y además alegro la noche con mi lámpara y los niños me cogen con sus tiernas manitas y les voy alumbrando el camino y me acarician- Si pero a mí cuando vuelo, los pajarillos me tienen de alimento.
-Bueno porque haces vida de día y los pajarillos saben del dolor que causas y por eso van a tu caza, mira tú sabes le decía la luciérnaga haz como las mariposa, las abejas, etc que van por las plantas y cogen el néctar de las flores y no hacen daño a nadie…! Pero es que a mí no me gusta lo dulce, solo me gusta la savia de color rojo y las plantas no tienen esa savia de color.
Bueno, bueno no me digas que cuando no encuentras personas o animales de que vives, puessss..! Te voy a decir un secreto yo soy un mosquito tigre macho y también me alimento del néctar de las flores uyyy me dejas anonadada dijo la luciérnaga, yo no sabía de esa faceta tuya . En eso que una chicharra se desvelo al escuchar esa secreta conversación y se fue acercando con mucha cautela para seguir escuchando, pero el mosquito sintió que algo se acercaba, y avisando a la luciérnaga que enfocara su luz hacia esa dirección uyyyy pero si es la molestona chicharra esa que se pasa el día cantando, en esto que la chicharra escucho eso de molestona y se enfado y le contesto, tu chinche que eres un chinche, en esa discusión se unió  la luciérnaga y reprocharon al mosquito que solo sabía que hacer daño.
MORALEJA: Son ejemplos que habitan en la humanidad.
 LA LUCIERNAGA: Nos ilumina.
LA CHICHARA: Nos divierte.
EL MOSQUITO: Nos causa  dolor.

                                                           JUAN GARCÍA INES

EL YAYO LA NIÑA Y LA NATURALEZA

EL YAYO LA NIÑA Y LA NATURALEZA
 1º PREMIO DE NARRATIVA SAN GENIS DELS AGUDELLS (BARCELONA)

Mañana voy a dar un paseo por el campo ¿Me acompañas?  ¡¡Te acompaño yayo!!  ¿Pero tendrás que madrugar mucho? Pero yayo soy muy pequeña, tengo pocos añitos y me cansaré .¿Tú me cojeras? Claro que te cogeré y contigo no tendré miedo verdad yayo ¡Claro que no! Porque tú eres muy fuerte: sí, sí fuerte como un león, los dos se echaron a reír: bueno tú come y duerme mucho porque nos espera un día que nos deparara muchas sorpresas. Aún era de noche cuando salimos de casa, por  las orillas del camino había chopos y zarzas, de pronto se rompió el silencio, y la niña se asustó y me cogió muy fuerte con su mano, ¿Yayo ese ruido que es? Son palomas torcaces que estaban durmiendo en los árboles, ¿Y porque huyen? Porque creen que las vamos hacer daño. Seguimos caminando por un llano, donde respiramos el vaho que despedían los tomillos y los romeros, ¡¡Yayo nos sentamos!! Bueno… que bien se respira, mira, mira yayo que es aquello que brilla allá lejos ¡¡Qué es yayo!! Escucha, es la alborada ¿Pero yayo que es la alborada? Mira es cuando el sol se nos va acercando con su luz. Venga vamos a darnos prisa que cuando sea de día muchos animales se esconden. Mira vamos hacia aquel barranco, pero sin hacer ruido ¡¡Heee!! ¡¡Yayo!! Por qué sin hacer ruido, ¡¡Aaa!! Dame la mano, nos íbamos asomando poco a poco, ¡¡Yayo!! ¿Qué es eso? Es una raposa, también las llamamos zorras y a los que esta dando de mamar son sus hijos y los está lamiendo. ¡Yayo! Como mi mama me daba la tetilla y me daba besos. Mira a estos los llamamos animales irracionales y nosotros racionales ¿Por qué? Porque dicen que no razonan, ¡¡ Pero ya lo ves!! Ya el sol iba calentado, buscábamos la sombra de los chaparros, de pronto me dice ¡Yayo! Mira ¡Aaa! Son dos liebres peleando ¿Porqué se pelean? Escucha son dos machos, y el vencedor se juntara con una hembra y tendrán hijos. Venga sigamos  ya el sol iba calentaba de lo lindo vamos hacia aquella pradera que con su brisa húmeda nos refrescara, y por donde discurría un arroyuelo, de pronto me dice ¡Yayo! No oyes algo ¡¡No!!Yayo tus oídos no oyen bien, es que tengo muchos años ¡¡Acércame donde tu oyes ese algo!!
Pero mira donde pisas, que con la hierba tan alta escondido puede haber algún bicho ¡Yayo! Cógeme, de repente en el arroyuelo una serpiente se esteba engullendo una rana, ya la tenía cogida por un anca, ¡yayo sálvala!  Con el palo que llevaba la golpee y las dos huyeron, el yayo comenta a la niña estas son las reglas de la naturaleza, matan lo que necesitan para sobrevivir. Ya camino de la casa pasamos por un encinar que esta cerca del pueblo ¡He! Mira aquello, ¡Yayo! Son cerdos, si pero son salvajes y los llamamos jabalíes ¡Yayo! ¿Qué hacen con el morro? Van buscando bulbos lombrices etc. ¿Y son peligrosos? Si van heridos o si les quieres quitar un jabatillo  ¡sí! Y si no los molestamos ¡No!

LA NIÑA LE DICE AL YAYO CON TODA SU INGENUIDAD  ¡¡YO!! QUIERO SER LA NATURALEZA PARA PROTEGERLOS, ¡¡TÚ!! TU YA ERES PARTE
DE  LA  NATURALEZA LA DICE EL YAYO Y ¡¡LUCHARAS PARA ELLO!!


                                                                             AUTOR:  JUAN GARCÍA INES

EL LEÓN COMPASIVO

EL LEÓN COMPASIVO

Era un león con su compañera y un leoncillo su hijo, pasaban los días y no tenían nada para comer, la leona le dice al león, tendrás que ir a buscar comida nos estamos quedando muy delgados y no vamos a poder correr y caeremos enfermos, bueno, bueno iré a buscar comida, empezó a caminar y se introdujo en el corazón de la selva, de pronto vio un javatillo, le daba mucha pena tenerlo que coger pero no tenía más remedio que llevar comida para su compañera y su hijo, empezó a correr y le atrapo, lo cogió con mucho cuidado no le quería hacer mal, pero el pobre animalito empezó a chillar y lo escucharon sus padres que corrieron para ver lo que pasaba y vieron que el león se llevaba a su hijo, fueron hacia él con mucha ferocidad atacaron al león que soltó su presa, y huyo no sin hacerle heridas en las patas, iba de regreso cabizbajo, cuando se acerco a la leona no la dijo nada temeroso de que le riñera, ¿dónde está la comida? pregunto la leona, al león se le saltaron unas lagrimas y contesto apenado, solo te preocupa la comida, ¡Mira como tengo las patas, ¡Huy! Es verdad y la conto lo que había pasado ¡¡Pero al rey de la selva que le pase esto!! Eres un león cobarde -yo no soy cobarde contesto el león, bueno dijo la leona, venga vete a buscar comida, él viendo que la leona no tenia leche para dar de mamar a su hijo, que tenía mucha hambre, se hizo el fuerte y se fue a la selva y viendo un ternerillo, él se dijo, sin mucha convicción ya podre llevar un poco de comida, cuando se iba acercando, divisó a los padres del ternerillo, un toro con unos cuernos muy grandes y su madre muy enfadada corrieron hacia el león, ya no quiso entablar pelea, en el fondo le daba mucha pena tener que matar animales, se marcho de allí y se pregunto, no puedo volver sin nada. Y viendo muy cerca de allí un huerto con muchas lechugas, cogió unas cuantas, iba tan contento pensando ya no pasaran hambre mi familia, cuando se acerco a la leona con las lechugas, la leona se troncho a carcajadas, pero bueno cuando has visto que un león coma verdura, pero no ves que somos carnívoros y no herbívoros, si pero algo te tenía que traer ¡¡No!! Era un león muy ingenuo, ya no se qué hacer con contigo, le dijo la leona, bueno márchate por ahí no quiero saber nada de ti. El león se fue muy triste, iba caminando cuando de pronto vio un carro arrastrado por un caballo y montado iba el carretero con una escopeta y cuando vio al león le apunto…No..! No..! no me dispare que no te quiero hacer daño, pero si eres un león, pero no te quiero hacer mal ni a ti ni a nadie
solo quiero un poco de carne y no sé dónde encontrarla, y le conto lo ocurrido, el carretero se quedo muy sorprendido ¿Usted me puede ayudar? Pues mira si … ¡¡Si es verdad lo que me has contado!! Aquí llevo carne porque iba al mercado venderla, y como veo que eres un león bueno coge lo que quieras, cogió unos buenos trozos de carne y cuando ya se marchaba, le dijo al carretero que se llamaba Pedro, Pedro cuando me necesites y estés en peligro me llamas así ¡¡León…León…y yo vendré a toda prisa, el león muy agradecido se despidió, y le dijo
adiós, adiós, él se iba imaginando lo felices que haría a su familia, cuando llego y entrego la comida la leona le dio un beso, yo savia que no nos abandonarías. Cuando de pronto su hijo el leoncillo le dice, te están llamando ¡¡Quee!! Y oía león, león, y el corrió muy velozmente savia de los peligros que corría Pedro por la selva, cuando diviso el carro vio a un tigre que estaba atacando a Pedro dio un rugido que tembló la selva y el tigre temeroso de caer en las garras del león huyo a toda prisa, al acercarse a Pedro le vio muy asustado, y Pedro le dijo
gracias por haberle salvado, tú también me ayudaste a mí en un momento difícil, dijo el león a Pedro, bueno te acompañare hasta el pueblo, porque el pueblo estaba en el límite con la selva resulto ser que Pedro era el alcalde y dijo al león si quería quedarse a vivir en el pueblo y hacer de guardián a lo que el león le dijo que tenía una familia, y Pedro el alcalde le dijo que también los podía traer, el león pequeño era el juguete de los niños, la leona se encargaba de la comida de su familia y el león de la vigilancia de pueblo.
LAS BUENAS OBRAS TIENEN SU JUSTO PREMIO
AUTOR: JUAN GARCIA INES

LAS LANGOSTAS EL LABRADOR Y LAS ARAÑAS

LAS LANGOSTAS EL LABRADOR Y LAS ARAÑAS
Era un mes de Abril muy lluvioso donde la primavera fluía colores con todo su esplendor y donde lo verde prevalecía sobre el resto.
Por caminos embarrados caminaba el labrador con albarcas, que era el calzado en aquella época, le costaba despegarlas del suelo debido a lo arcilloso del terreno, pero su ilusión viajaba ya por los senderos de Mayo, donde era normal ver amaneceres de espigas muy hermosas ellas, con sus raspas erguidas al sol. Las pupilas del labrador visionaban y gravaban en su mente los esplendores del entorno, y se preguntaba…¿es posible que la naturaleza nos ofrezca estas fastuosas maravillas? La noche ya se avecinaba entre el cantar de los grillos, y soñaba aquellas vivencias.
Era un día radiante de sol…Dios mío!...Llegó a sus oídos una sonoridad enorme, como si de una tormenta de granizo se tratara…Los campos se quedaron sin la luz del sol. ¿Qué pasa? Este misterio le horrorizaba…De pronto, avistó una gran nube de insectos, Era una plaga de langostas que devoraban los tallos de la mies. ¿Qué puedo hacer yo ahora? Pensó rascándose el mentón…ya lo tengo! Dijo recordando un hecho de cuando era niño y que nunca pudo desterrar de su mente.
Entre los matorrales del campo una araña tejía su malla, era una trampa donde caían los insectos más ingenuos, y con un hilo muy fino los envolvía hasta su muerte.
Pensó…voy a hablar con la araña reina y no cejaré en mi empeño hasta que consiga hablar con ella. Iba preguntando y preguntando… de pronto, una araña soldado le dijo ¿Qué desea buen señor?...Quiero hablar con la reina, y le explicó el motivo por el que venía a pedir auxilio. Desde su escondrijo la reina escuchaba la conversación y preguntó al labrador en qué le podía ayudar…y le contó lo que había presenciado de niño…Muy bien dijo la araña, pongámonos en acción y dio orden a todos sus soldados para que avisaran a todas las arañas del reino: rojas, blancas, negras, etc. y que esta noche, mientras duermen las langostas, tejeremos una red que cubra todos los campos de mi reino, como así fue.
A la mañana siguiente el labrador observaba, desde el amanecer, junto con la araña reina, la magnitud de su obra. Vieron como se acercaban las langostas con mucha alegría, pensando que iban a destruir la cosecha y a llenar bien sus estómagos, pero…nunca pensaron que las arañas las iban a tender una trampa. Iban volando por entre las luces del alba hasta llegar al sembrado. ¡Qué sorpresa se llevaron! Una tras otra se fueron enredando en ese tejido bien entramado, quedando allí presas por su ambición.
Las arañas quisieron hacer justicia para que nunca más se repitiera el robo del esfuerzo y el trabajo de ese buen labrador y…deshilvanando unos hilos de su cuerpo, apresaron a todas las langostas, que acabaron sus días en la cárcel de las arañas.
¿Qué puedo hacer por vosotras? Les preguntó el labrador. ¡Nada!... La justicia no se compra y nosotras no la vendemos.
Moraleja:
Así debería acabar el que roba o destruye el esfuerzo de los demás.

                                                                                   JUAN GARCÍA INES

SON ROSAS TUS PRIMAVERAS

SON ROSAs TUS PRIMAVERAS
PARA MILAGROS LARENA IBAÑEZ

Son rosas tus primaveras
que adornan tu caminar
por entre labios de besos
quieren tu senda adornar.

Tantos años tantas rosas
y vivencias de mil colores
rojas, amarillas, verdes…..
son primaveras de flores.

Aquel rosal de tallo tierno
con rosas de la ingenuidad
tú infancia iba aflorando
por la vida sin maldad.

Iban floreciendo mas rosas
con fragancia de ilusiones
tus labios brotan rocío
perfumando floraciones.

Tú a la madurez has pasado
con tus rosas en plenitud
sigue amaneciendo albores
y ofrece al mundo gratitud.

El viento no té doblega
aunque pétalos te ha volado
tu corola desnuda llora
triste tu alma ha quedado.

Caminando, caminando
y las rosas a un las cuentas
en tu mochila cargadas
vas sendereando esas cuestas.

Aquí tus años son rosas
metáforas mi pluma inventa
té felicitamos en este día
CUANDO CUMPLES LOS OCHENTA.


                                 JUAN GARCÍA INES

viernes, 1 de julio de 2016

EL CAMPESINO Y LAS HORMIGAS


EL CAMPESINO Y LAS HORMIGAS

Iba un campesino hacia su lugar de trabajo, llevaba la comida en su talego o morral, era primavera, el tiempo era muy bueno, los animalitos e insectos salían a buscar comida.
El campesino en su caminar iba cantando, hasta que llego al lugar de trabajo, y dejando al talego en un ribazo de la finca, se puso a trabajar. Cuando ya era hora de comer se acerco a donde tenía la comida ¡¡Ha!! Su sorpresa, fue cuando vio miles de hormigas encima del bocadillo, el campesino sacudiéndolo las dice marchaos, marchaos me estáis dejando sin comida, estaba muy enfadado, cuando de entremedio de tanta hormiguita negra salió una hormiga roja y bastante grande y las dice no marcharos de aquí, que esta comida es para nosotras, y las hormiguitas temblorosas. La tenían mucho miedo y siguieron comiendo, de pronto apareció un hormigón negro que era el marido de la Reina, y padre de las hormiguitas y las dijo no hacer caso a esta hormiga roja que por egoísta y mala la han echado de su hormiguero y nosotros la recogimos por no verla sola y mirar cómo se porta, venga dice el hormigón, dejar el bocadillo al campesino y todas le hicieron caso. La hormiga roja se puso a llorar muy enrabietada y se dijo ¡¡Ya nadie me hace caso!! La dejaron sola, el campesino muy agradecido le dice al hormigón, oye queréis venir conmigo a mi casa y os daré de comer lo que queráis ¿Pero porque? -Mira me ayudareis a limpiar mi hogar!! Qué bien dijo el hormigón, y consultando con las hormiguitas le dijeron bueno pues vamos-- Iba caminando el campesino muy despacio, muy despacio para que le pudieran seguir, llegaron a la casa, y el campesino las dice mirar cómo está el comedor está lleno de migas y las hormigas muy contentas empezaron a retirarlas, el hormigón le dice al campesino, donde lo dejamos¡¡ El campesino tenía un terrenito vallado al lado de la casa y se lo cedió para hicieran sus trojes o agujeros donde guardar la comida. Allí no podía entrar nadie más que las hormiguitas y el hormigón tenía problemas para pasa por los agujeros de las alambres y allí jugueteaban y tenían el almacén de comida y cada día iban a limpiar la casa pero el campesino algunas veces hacia que se le cayera la comida con la intención de que no las faltara nada, de pronto en la valla vieron a la hormiga roja llorando ¡¡ Y el hormigón la dice!! ¿Por qué has venido? Es que me siento muy sola- En mi hormiguero no me quieren ¡¡Bueno dijo el hormigón!! Voy a consultar-- Reunió a todas las hormigas y las explico lo que pasaba, entonces las hormigas decidieron que se quedara con ellas.

¡¡PERO A CAMBIO TENÍA QUE SER MAS BUENA Y SOLIDARIA!!
SIEMPRE ESTAMOS A TIEMPO PARA CAMBIAR A SER MEJORES..........

JUAN GARCIA INES

EL CONEJO Y EL ZORRO


EL CONEJO Y EL ZORRO

En el altiplano de una colina, donde el tomillo era el matorral de mayor altura,  la visibilidad era enorme y donde un conejo hacia sus excursiones habituales.
Él jugaba haciendo agujeros en la tierra. Era un conejo muy rebelde pero muy listo que no hacía caso de los consejos de su madre que le advertía de los peligros que corría.

 Su familia habitaba en la vaguada, donde esconderse y sortear los peligros era factible debido a su frondosidad, allí se sentían seguros.

Pero entre los matorrales había una pareja de zorros que tenían cuatro cachorrillos y a los cuales tenían que mantener. Oteando con una vista de lince el padre zorro se dio cuenta de que un conejo salía cada día de su madriguera hacia la colina día tras día y le hizo un seguimiento para poderle dar caza.

Una mañana el zorro se propuso atraparlo y llevar algo de comida a sus hijos, le persiguió y zigzagueando por entre los tomillos, el zorro creía que no tendría escapatoria y que, por cansancio, lo pillaría, pero el conejo era demasiado listo para exponerse a salir a campo abierto sin algún sitio donde protegerse. Él había abierto unos agujeros en esa colina y cuando el zorro estaba a punto de darle caza, se introdujo en su madriguera, dejando al zorro con dos palmos de narices.

El zorro pensó que ahora sí que lo atraparía y empezó a escarbar y a escarbar en la madriguera hasta que pudiera encontrarle pero viendo el tramo que había descubierto y no lo hallaba, desistió. Ya estaba cansado…y pensó… este conejo es muy listo, pero yo lo soy más… Eso se creía él..!  La espera fue larga y se quedó dormido en la boca de la madriguera. De pronto, emergió el conejo como un volcán de las entrañas de la tierra riéndose a carcajadas ante las narices del zorro que dio un brinco del susto que le habían provocado aquellas risotadas, no se dio cuenta el zorro que la madriguera tenía otra salida.

El zorro ese día desistió y se fue con su familia sin llevar nada de comida….  El conejo, mientras tanto, bajó a la vaguada y cogiendo un trozo de corteza de un alcornoque y juntando la sabia de algunas plantas hizo una poción de colores, se tumbó sobre la corteza e hizo una copia parecida de sí mismo y apoyando ese dibujo sobre la planta de un tomillo, cerca de la madriguera, para que fuera visible para el zorro.
 A la mañana siguiente, el zorro se puso en camino hacia el mismo lugar a ver si podía atrapar al conejo, y…cuando se iba acercando, creyó ver al conejo que estaba descansando sobre una corteza.  Sin pensarlo se lanzo a por él y se dio de bruces contra esa piel de alcornoque donde estaba la semejanza del conejo…. que se desternillaba de risa…Ja Ja Ja, y el zorro se lanzó de nuevo a por él, sin poder atraparlo. Como la madriguera tenía entrada y salida cuando el zorro estaba en la entrada el conejo estaba en la salida y se reía del zorro a carcajadas y aguantándose en las patas traseras se ponía erguido y orgulloso de poder derrotar a su enemigo. El zorro muy triste pensó… yo que soy más fuerte no soy capaz de cazarlo…y el conejo exultante de alegría se reunió con su familia para contarles su hazaña.
  
 MORALEJA: LA ASTUCIA GANO A LA FUERZA                                                                      

                                                                    JUAN GARCIA INES