viernes, 1 de julio de 2016
EL CAMPESINO Y LAS HORMIGAS
EL CAMPESINO Y LAS HORMIGAS
Iba un campesino hacia su lugar de trabajo, llevaba la comida en su talego o morral, era primavera, el tiempo era muy bueno, los animalitos e insectos salían a buscar comida.
El campesino en su caminar iba cantando, hasta que llego al lugar de trabajo, y dejando al talego en un ribazo de la finca, se puso a trabajar. Cuando ya era hora de comer se acerco a donde tenía la comida ¡¡Ha!! Su sorpresa, fue cuando vio miles de hormigas encima del bocadillo, el campesino sacudiéndolo las dice marchaos, marchaos me estáis dejando sin comida, estaba muy enfadado, cuando de entremedio de tanta hormiguita negra salió una hormiga roja y bastante grande y las dice no marcharos de aquí, que esta comida es para nosotras, y las hormiguitas temblorosas. La tenían mucho miedo y siguieron comiendo, de pronto apareció un hormigón negro que era el marido de la Reina, y padre de las hormiguitas y las dijo no hacer caso a esta hormiga roja que por egoísta y mala la han echado de su hormiguero y nosotros la recogimos por no verla sola y mirar cómo se porta, venga dice el hormigón, dejar el bocadillo al campesino y todas le hicieron caso. La hormiga roja se puso a llorar muy enrabietada y se dijo ¡¡Ya nadie me hace caso!! La dejaron sola, el campesino muy agradecido le dice al hormigón, oye queréis venir conmigo a mi casa y os daré de comer lo que queráis ¿Pero porque? -Mira me ayudareis a limpiar mi hogar!! Qué bien dijo el hormigón, y consultando con las hormiguitas le dijeron bueno pues vamos-- Iba caminando el campesino muy despacio, muy despacio para que le pudieran seguir, llegaron a la casa, y el campesino las dice mirar cómo está el comedor está lleno de migas y las hormigas muy contentas empezaron a retirarlas, el hormigón le dice al campesino, donde lo dejamos¡¡ El campesino tenía un terrenito vallado al lado de la casa y se lo cedió para hicieran sus trojes o agujeros donde guardar la comida. Allí no podía entrar nadie más que las hormiguitas y el hormigón tenía problemas para pasa por los agujeros de las alambres y allí jugueteaban y tenían el almacén de comida y cada día iban a limpiar la casa pero el campesino algunas veces hacia que se le cayera la comida con la intención de que no las faltara nada, de pronto en la valla vieron a la hormiga roja llorando ¡¡ Y el hormigón la dice!! ¿Por qué has venido? Es que me siento muy sola- En mi hormiguero no me quieren ¡¡Bueno dijo el hormigón!! Voy a consultar-- Reunió a todas las hormigas y las explico lo que pasaba, entonces las hormigas decidieron que se quedara con ellas.
¡¡PERO A CAMBIO TENÍA QUE SER MAS BUENA Y SOLIDARIA!!
SIEMPRE ESTAMOS A TIEMPO PARA CAMBIAR A SER MEJORES..........
JUAN GARCIA INES
EL CONEJO Y EL ZORRO
EL
CONEJO Y EL ZORRO
En el altiplano
de una colina, donde el tomillo era el matorral de mayor altura, la visibilidad era enorme y donde un conejo
hacia sus excursiones habituales.
Él jugaba
haciendo agujeros en la tierra. Era un conejo muy rebelde pero muy listo que no
hacía caso de los consejos de su madre que le advertía de los peligros que
corría.
Su familia habitaba en la vaguada, donde esconderse
y sortear los peligros era factible debido a su frondosidad, allí se sentían
seguros.
Pero entre los
matorrales había una pareja de zorros que tenían cuatro cachorrillos y a los
cuales tenían que mantener. Oteando con una vista de lince el padre zorro se
dio cuenta de que un conejo salía cada día de su madriguera hacia la colina día
tras día y le hizo un seguimiento para poderle dar caza.
Una mañana el
zorro se propuso atraparlo y llevar algo de comida a sus hijos, le persiguió y
zigzagueando por entre los tomillos, el zorro creía que no tendría escapatoria y
que, por cansancio, lo pillaría, pero el conejo era demasiado listo para
exponerse a salir a campo abierto sin algún sitio donde protegerse. Él había
abierto unos agujeros en esa colina y cuando el zorro estaba a punto de darle
caza, se introdujo en su madriguera, dejando al zorro con dos palmos de
narices.
El zorro pensó
que ahora sí que lo atraparía y empezó a escarbar y a escarbar en la madriguera
hasta que pudiera encontrarle pero viendo el tramo que había descubierto y no
lo hallaba, desistió. Ya estaba cansado…y pensó… este conejo es muy listo, pero
yo lo soy más… Eso se creía él..! La
espera fue larga y se quedó dormido en la boca de la madriguera. De pronto,
emergió el conejo como un volcán de las entrañas de la tierra riéndose a
carcajadas ante las narices del zorro que dio un brinco del susto que le habían
provocado aquellas risotadas, no se dio cuenta el zorro que la madriguera tenía
otra salida.
El zorro ese
día desistió y se fue con su familia sin llevar nada de comida…. El conejo, mientras tanto, bajó a la vaguada
y cogiendo un trozo de corteza de un alcornoque y juntando la sabia de algunas
plantas hizo una poción de colores, se tumbó sobre la corteza e hizo una copia parecida
de sí mismo y apoyando ese dibujo sobre la planta de un tomillo, cerca de la
madriguera, para que fuera visible para el zorro.
MORALEJA: LA ASTUCIA GANO A LA
FUERZA
JUAN
GARCIA INES
jueves, 30 de junio de 2016
A WILLIAM SHAKESPEARE
WILLIAM
SHAKESPEARE
Primavera 1569-1616
No sé si era Mayo o Abril
a sembrar letras viniste
tus libros son primaveras
la tonalidad tú la pusiste.
Surcando iba tu pluma
y a blancos pliegos teñía
la cultura ahí cultivaste
lo que el pensar te decía.
La heredad de tus obras
los obstáculos bordean
son como hojas volando
que de ilustración alardean.
Ahora tu vida es silencio
y tu obra es grama verde
aunque escasa sea la lluvia
enraizada no se pierde.
Fuiste pastor de tus letras
en libros pudiste cerrarlas
que ninguna se perdiera
aunque no puedas contarlas.
Hoy tus obras no duermen
entre sabanas calladas
entre la mente y los ojos
las tienen muy desveladas.
Aunque en la lejanía estés
allí estarás junto a Luna
escribe en su cara un poema
que es una ideal tribuna.
Tu escritura la sembraste
con trazos de pluma curvada
puede que desde un escritorio
o puede desde la almohada.
Actor, poeta y dramaturgo
tu obra es lluvia que inunda
a esas mentes receptivas
que al examinarlas fecunda.
Es un centenario mas
porque tiene jardineros
con sensibilidad exquisita.
JUAN GARCIA INES
VOY A SENDEREAR TU PARAJE
VOY A SENDEREAR TU PARAJE
A TI MUJER
Quisiera a bien caminar
por tu cuerpo y errabundo
entre medio de neblinas
de posibles yo lo inundo.
A tu bóveda quiero llegar
y acariciar ese universo,
sentir el calor de tus soles
y la umbría en tu reverso.
Bajar quiero con amarres,
a tus glorietas sonrojadas,
son los huertos del deseo,
con caricias encontradas.
Me gustaría dejar un soplo,
será en el tímpano, mensaje,
galanteo que te apasione
llegando al corazón su viaje.
Se ensalzan dos altiplanos,
que erguidos miran al cielo,
en sus cimas quiero sentir…
con
calor, el gran deshielo.
Deslizándose va el deseo
a ese humedal aromado,
los labios hacen sendero,
por
ese misterio salado.
En tu frondosa vaguada,
un recóndito bosquecito,
donde la locura hierve,
y el regocijo es exquisito.
Los labios hasta los pies
y de tu piel se despiden,
en el babel de mi pensar,
ese sendero no miden.
con tendencia natural,
descubriendo laberintos
en tu paisaje escultural.
JUAN GARCÍA INES
UNA NOCHE EN LA ERA
UNA
NOCHE EN LA ERA
Montón de grano y de
paja,
soportar una noche en
la era,
entre esa oscuridad,
vigilante
y que a sustraer nadie
viniera.
La oscuridad abría
sus puertas
por donde entraban
sonidos,
entre la serenidad
del silencio,
suenan los perros
ladridos.
Hay luna… Que nunca
llegas,
donde te habrás
escondido..!
Dame claridad sobre sombras,
no digas que te has
dormido.
Las nubes aletean sus
alas,
volando se van a otro
espacio,
las estrellas me
lloran su luz
y aparece la luna
despacio.
Vagan sombras entre cinas
y que siembran
desalientos,
son nubes que opacan
la luz
porque las corren los
vientos.
El sueño quiere y no
duerme,
los mosquitos están
sonando,
en un rincón y entre
haces
desvelos me están
causando.
Las pestañas ya se entrelazan,
entre la espesura del
sosiego,
al cuerpo protege una
manta
y el sueño a soñar le
entrego.
La luna ya se ha
escondido,
la claridad ya se va
enlutando,
la alborada asoma
resplandor,
esta noche ya se ha
marchado.
Radiante y luminoso
sale el sol
ya no existen sombras
confusas
los sentidos con
ansia celebran.
JUAN GARCÍA INES
TE VOY A ESCRIBIR UNAS LETRAS
TE VOY A ESCRIBIR
UNAS LETRA
AL CANCER
Te voy a escribir unas líneas,
llegando creo esta tu final,
continua tu máximo declive,
con el tiempo serás marginal.
Tú te crees muy poderoso
y
bastante inteligente,
muy astuto y escurridizo
con un arsenal muy potente.
Aprovechas debilidades
sin la mínima compasión,
tú no entiendes de edades
y vas destruyendo ilusión.
Si un minuto te despistas
y si titubeas un instante,
en un momento de duda,
la ciencia querrá eliminarte.
Tú te crees inexpugnable,
solo te estás prorrogando,
retrasas lo inevitable,
el docto esta acechando.
Llegara un día tú muerte
y no podrás camuflarte,
ya no te quedaran alientos
y no lograras levantarte.
La cirugía y su empeño,
tú nunca la has valorado
y jamás podrás con ella,
la técnica te ha superado.
A tu partida no hay fecha,
por la tenacidad y la lucha
de la medicina y su gente.
JUAN
GARCIA INES
SIN OPOSICIÓN NO HAY LIBERTAD
SIN OPOSICIÓN NO HAY LIBERTAD
El disentir en la sociedad
sea un reto a lo uniforme,
será riqueza confeccionar
escuchando al disconforme.
Será imposible avanzar
si esa tu voz está ausente,
úsala sin ningún rubor,
aunque te digan disidente.
Con acuerdo en lo distinto
entendiendo a lo plural,
al compartir avanzaremos
obviando lo unilateral.
Díscolo.. Lo dice quien manda,
porque perturba al poder,
explicar quiero mi pensar
y el callado pueda entender.
El que dicta y no escucha
y a lo diferente ansía callar,
ira por camino incorrecto,
cuando intente censurar.
Si a la oposición marginan
y al discrepante le vedan,
en el mundo de los miedos,
a las libertades relegan
Si confluyen los pensares
del gobierno y oposición
enredadera de laberintos
pues luchemos esta opción.
Digo y lucho en lo que creo,
soy desorden en armonía,
si me censuran me rebelo,
hacia esa libertad tuya y mía.
La palabra mandaran al vacio,
si al poder no hay lealtad,
sin oposición no hay libertad.
JUAN GARCIA INES
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